Aprendimos a ver el mundo con los ojos de la crítica y el ataque, aprendimos a buscar afuera la responsabilidad de nosotros mismos.

Creemos saber como serían mejor las cosas, buscamos en todo momento el error en lo que vemos, y criticamos nuestra realidad día a día, sin tener consciencia que al hacerlo estamos creando más de aquello que criticamos, es decir más de un mundo con errores, porque en lo que la mente se enfoque se expande.

Creemos que alguien nos puede hacer daño y así justificamos nuestra ira y nuestra defensa, y con esto creamos más violencia.

¿Cómo podemos cambiar esto?

La respuesta está en un cambio de percepción. El mundo es lo que percibimos de él, es lo que queremos ver en él. Por lo tanto, poco a poco, con pequeños cambios de percepción cambiaremos nuestra realidad.

Dejar a un lado los juicios es una de las tareas a realizar, es hacer consciencia que no son necesarios, que las cosas están bien como son.

También, otro cambio de percepción que podemos hacer es entender que toda agresión que vemos afuera es un reflejo de nuestra  propia agresión y además es un pedido de amor del otro, es el reflejo de su necesidad de amor. Ver al otro como alguien igual a uno, hace que nuestra mirada sea diferente.

Al dejar atrás los juicios, podremos percibir todas las cosas como buenas y bondadosas, y a todos como personas inocentes.

Te invito a ponerte los lentes del Amor para ayudar a construir un mundo mejor.

Acciones sugeridas:

  1. Escucha lo que dices, y cuando identifiques una crítica, corrige en tu mente pensando que todo está bien como es.
  2. Cuando te sientas tentado a culpar a alguien por algo, pregúntate: ¿Me acusaría a mi mismo de eso? (ver Lección 134 de Un Curso de Milagros). Y recuerda ver en esa persona su pedido de Amor.