Quiero compartirte mi resumen del libro de Napoleon Hill, Hágase Rico con Paz Mental. Fue un placer leerlo y al mismo tiempo compartir su esencia con este video, en el que sintetizo los 16 capitulos del libro.

Estas son las palabras de Napoleon Hill sobre este libro:

La finalidad de este libro es ayudar a otros a que alcancen la paz mental, al igual del éxito económico, siguiendo un atajo más corto y menos costoso.

Las experiencias compartidas en él, le proporcionarán la oportunidad de demostrar que es el amo de su propio destino, el capitán de su propia alma.

Este libro representa, en parte, una cuidadosa selección de tópicos que han soportado el embate del tiempo. Al leerlos, verá el lector que tienen algo en particular que arraiga en la mente y da nacimiento a una voluntad de hacer lo mejor y lograrlo.

… tiene un objetivo nuevo y diferente, pues subraya valores que el dinero por sí mismo no puede comprar… La paz del espíritu es, de suyo, una fuerza poderosa para conseguir la riqueza.

Te comparto además el Método de Autosugestión recomendado en el libro:

Método de Autosugestión orientado a conseguir la suma de dinero que usted necesita, consta de seis pasos  que estimulan la mente subconsciente:

1) Elija un lugar tranquilo en el que pueda estar solo a salvo de interrupciones. Muchos han encontrado que en los momentos que preceden al sueño es cuando su mente está más receptiva. Cierre los ojos y repita en voz alta, prestando atención a sus palabras, la cantidad de dinero que proyecta ganar, el tiempo límite que se ha fijado a usted mismo para lograrlo, y una descripción del servicio o mercadería que piensa usted prestar o vender a cambio de dicho dinero.

2) Escríbalo cuidadosamente y en forma detallada. Memorícelo. Cuando se recoja en su tranquilo refugio, repítase el objetivo, palabra por palabra, tal como está escrito. Quizá quiera modificar alguna que otra palabra a fin de hacerlo más específico. Agregue una afirmación en el espíritu de la que sigue, pero empleando sus propias palabras:

Creo que llegaré a ganar esta suma de dinero. Mi fe es tan grande que desde ahora puedo ver con claridad el dinero ante mis ojos y que lo tomo en mis manos. Sé que existe y que aguarda su transferencia a mí en pago de mis servicios prestados con toda honradez, y con la capacidad  y diligencia de que soy capaz. Hay un plan mediante  el cual este dinero (especifique la cantidad) pasará a mi poder en (estipule el plazo). Mi mente percibirá dicho plan y me impulsará a realizarlo.

Ahora visualícese prestando el servicio o entregando la mercancía de que se trate. Imagínese recibiendo el pago. ¡Esto es importante!

3) Colóquese una copia escrita de su declaración, donde pueda verla mañana y noche. Léala al levantarse. Vuelva a leer antes de retirarse a dormir. También puede llevarla consigo y leerla varias veces al día, pero lo que sí importa mucho es leerla justo al levantarse y acostarse.

Mientras se lee, visualícese ejecutando las acciones que le harán ganar la fortuna que propugnan. Procure sentir el dinero en sus manos. Sienta con sensación. Porque el mero recorrer con la vista lo escrito (o decírselo a usted mismo) no será de ningún valor a menos que vaya acompañado de una verdadera carga emocional de deseo. Es cosa bien conocida que el subconsciente sabe menos de razones que de emociones.

4) Ponga a trabajar el principio de la mente maestra. No siempre es posible constituir un grupo mente maestra de acuerdo con las especificaciones dadas en el capítulo precedente y, en realidad, es mejor no hacer nada en ese sentido, que hacerlo mal. Pero usted puede utilizar bien como quiera la norma cambiando impresiones con las personas adecuadas. Éstas serían aquellas que le puedan ayudar, o lo que sería mejor, a quienes usted pueda ser de ayuda. No lo olvide: si usted va a ver a un banquero para que le ayude a financiar su negocio, al mismo tiempo  usted le está ayudando a él a ganar dinero. Otra cosa que no hay que echar en saco roto es el hecho de que más de un banquero de esos catalogados como “fríos” se han transformado en bien dispuestos al ver la confianza, convicción y entusiasmo en el solicitante de crédito… ¡y han hecho bien!

Mientras más sean las personas con quienes hable, más será la información que reciba. A mayor saber de ellos, mayor saber de usted. Pero debe tener cuidado de escoger a las personas apropiadas. Porque llegará a tropezar con alguno o algunos cuya mente sintonice con la suya. El hablar con una persona así es un poderoso tonificante de los impulsos subconscientes con que usted cuente para  la realización de sus objetivos.

5) Cuando las circunstancias favorables para la realización del plan surjan, aprovéchelas. Usted intuirá cuáles son. Porque el subconsciente es como una porción de tierra fértil propicia a que crezca en ella cualquier semilla, sea de maleza o de fortuna. Por medio de la autosugestión es factible impedir el acceso de hierbas malas a las semillas. Cuando la semilla de la fortuna cae en el huerto del subconsciente, germina según la atención que se le preste.

No permanezca sentado mano sobre mano esperando a que aparezcan las circunstancias favorables para la realización de su plan. Cabe que no sepa en dónde estará el negocio a emprender, pero en tanto que este dato surge en su atención sintonizada, muy bien puede ir estableciendo  contactos con fuentes de aprovisionamiento, aprendiendo más acerca del negocio que se desea y abasteciendo la mente con todo lo necesario para la realización de lo proyectado, de mil diversas maneras. Recuerde cómo fue que los editores se acercaron a mí cuando más los necesitaba.

6) Una vez que posea usted un plan bien madurado que abarque cada uno de los detalles necesarios, póngalo por escrito. Léalo de mañana y de noche. Adhiérase fielmente al mismo, pero esté preparado para modificarlo si las circunstancias lo aconsejan. Esté seguro de que su espíritu no oscilará en forma  constante pasando de una alternativa a otra. Porque su subconsciente seleccionará dichas alternativas de una manera efectiva para mostrarle lo que tiene que hacer para alcanzar su meta…

Muy bien podría consignar la fe como un séptimo factor de autosugestión, pero resulta que la fe lo absorbe todo. En otro de mis libros se la llama químico en jefe  de la mente. Al fundirse con el pensamiento, se convierte  en el ingrediente perfecto del auténtico creer subconsciente. Al volverse la fe parte integrante del ser, puede decirse que irá siempre aparejada a toda fórmula o mensaje que se repita a usted mismo. Porque llega a ser parte del propio carácter, de la propia personalidad. La fe ayuda a dotar de emoción a los pensamientos, llevándolos más allá del poder de la razón hasta otro dominio del ser mental, en donde los pensamientos se transforman en su equivalente físico.

Ahora, con su sentimiento de fe, lea de nuevo los seis pasos de autosugestión.